Cuchillo malo, corta en el dedo y no en el palo.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Solo se pueden juntar las manos cuando están vacías.
Más ciego no puede haber, que aquel que no quiere ver.
Hacer bailar el trompo en la uña.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Dios no espera año para castigar.
Si no dejas de esculpir, lograrás tallar obras de metal y piedra.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
De chica candela, grande hoguera.
Olla con gallina, la mejor medicina.
El mal de tonto, no tiene cura.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Un libro cerrado no es más que un rimero de papel.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Chilla más que un camionao é pollos.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
Salir del fuego para caer a las brasas.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Bien reza, pero mal ofrece.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
En Calatañazor, Almanzor perdió el tambor.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Para aprender, nunca es tarde.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Lo mal vendido hace perder lo bien adquirido.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Negocios hay que están bien a las dos partes.
Maestre por maestre, seálo éste.
Favor publicado, favor deshonrado.
No comas judías cuando hayas de andar entre gente de cortesía.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
A hija casada, los yernos a la puerta.
A golpe de mar, pecho sereno.