Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
Llegar y besar el santo.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Aire de Levante, agua delante.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Llegar al humo de las velas.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Haciendo de sobrino quematela al fuego y llevatela al rio.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
No comer por haber comido, es bienvenido.
Madre y teja, no pierde por vieja.
Polvo de ladrillo malo para el bolsillo.
Cuando el gallo canta y después bebe, pronto truena o llueve.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Ratón que no sabe más que un horado, presto es cazado.
Como pecas, pagas.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Agua estancada no mueve molino.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Reyes y mujeres no agradecen.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Caballo alquilado, nunca cansado.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Y vuelta la burra al trigo.
Según sea el paño, hazte el sayo.
Amor comprado, dale por vendido.
Esta de mírame y no me toques.
El hombre honrado a las diez acostado.
Echéme a dormir y espulgóme el perro, no la cabeza sino el esquero.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Del agua mansa no fíes nada.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
Echando a perder se aprende.