Salir junto con pegado.
Quien no madruga, no caza boruga.
Refran viejo, nunca miente.
La práctica hace al maestro.
Aguas calmadas estropean los puentes.
Entre mamar y mamar dos horas han de pasar.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Socorro tardío, socorro baldío.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
El gallo que ya no canta, está mal de la garganta.
Ave que vuela, a la cazuela.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Las penas de amor las quita el licor
Donde hay humo no hay [[escarcha.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
Sayo grande, tapa mucho.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Comer sin vino, comer canino.
Por lo que guardo en mi pecho, nunca tendré pleito.
Si no canta el gallo, cantará la gallina.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
Si no puedes ganar dinero en la bolsa, ten miel en la boca.
Un caballero no puede pegarle a una mujer ni siquiera con una flor.r
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
A gran calva, gran pedrada.
A la gorra, ni quien le corra.
A quien hubieras vencido no lo tengas por amigo.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
Dale con que va a llover.
Nunca se debe tirar piedras arriba cuando se tiene techo de cristal.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Botas y gabán encubren mucho mal.
Si te peleas con un deshollinador, saldrás negro.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
No hay dicha, sino diligencia.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Nadie diga: de esta agua no bebere.