¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
Zorrilla tagarnillera, hácese muerta por asir la presa.
Poca ayuda no es estorbo.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
Remo corto, barca pequeña.
Mujer que se queja, marido que peca
Quien no llora, no mama!
A liebre ida, palos al cubil.
Casa nueva, no habites en ella.
Llámame gorrión y échame trigo.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Joda más, joda menos, pero no joda tan parejo.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Holgar sin vergüenza es hilar sin rueca.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
De luengas vías, luengas mentiras.
Al potro que le alabe otro.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
En tiempo de campaña, apaña.
No calientes horno para que cueza otro.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
La carta, corta, clara y bien notada.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
No muevas lo que esté bien.
Cuando críe a los cuarenta, deja de hacer las cuentas.
Cada día verás quien peque y pague.
Agua blanda en piedra dura, tanto da que hace cavadura.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
El que tiene boca, se equivoca.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
Ser un mordedor de pilares
A ama gruñona, criada rezongona.