El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Cuando me despierte me llamas.
Las penas no matan, pero rematan.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Escoba nueva, barre bien.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Juicios tengas, y los ganes.
Llevar bien puestos los calzones.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Al asno rudo, aguijón agudo.
El mandar no admite par.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Cortesías engendran cortesías.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
La ocasión llega, llama y no espera.
A capa vieja no dan oreja.
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Mujer casada, casa quiere.
Al niño que llora le dan pecho.
Hombre cortés, de todos estimado es.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
No eches más leña al fuego.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Casa de esquina, ni la compres ni la vivas.
Haz lo que debes y no lo que quieres.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Hacerse el tonto es mejor que andar en coche.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
A quién le dan pan, que llore.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
El que coge el mal por su mano, que vaya al infierno a quejarse.