El comer y el rascar no quieren más que empezar.
Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
El mirón, ¡chitón!.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
No es lo mismo decirlo que hacerlo.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Cuídate del amigo al que has ofendido
El que tenga tienda, que la atienda.
Quien duerme no coge liebre.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Donde manda el amo se ata la burra.
Toda demasía enfada y hastía.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Aire colado, a muchos ha matado.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
A la larga, todo se arregla.
Cuando uno está de malas, hasta los perros le ladran.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
El que se apura llega tarde.
Quien pisa con suavidad va lejos. Proverbio Irlandés
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
Ahullama no pare calabaza.
¿Mirón y errarla?.
Vaca bramadora, llama al lobo que la coma.
Cuando llueve y hace viento, cierra la puerta y estate dentro.
Retírate, agua, y veré quien labra.
Echarle mucha crema a sus tacos
Nadie apalea a un perro muerto.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
No arrojes margaritas a los puercos.
Niño mimado, niño mal educado.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Bolsa llena, quita las penas.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
Antes de criticar, mírate la cola.
El burro hablando de olotes.
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
Hacer el agosto.
Cuando me despierte me llamas.