Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
El asno solo en la muerte halla descanso.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
A la fuerza ahorcan.
El que a hierro mata, no muere a monterazos.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Borrón y cuenta nueva.
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
La buena vaina no hace buena la espada.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Mi secreto, en mi pecho.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
Muerte, no te me Achégate, que estoy temblando de miedo.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
La fe no tiene miedo.
En San Antón, calabazas al sol.
Obra acabada, a dios agrada.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
Real no saca real; es menester para trato más caudal.
Dificulto que el chancho chifle.
Has lo que debes y no lo que puedes.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Ajo hervido, ajo perdido.
Después de que baile bien aunque sea fea.
El comedido sale jodido.
Hasta arrancar un ajo cuesta su trabajo.
Dinero de canto, se va rodando.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
Antes de meter, prometer.
Echarle mucha crema a sus tacos
Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
¡Este no es mi Juan, que me lo han cambiao, aquél tenía pelo y este está pelao!.
Por el árbol se conoce el fruto.
No hay tal reja como el culo de la oveja.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Mal me huele, quien mucho huele.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Pescador que pesca un pez, pescador es.
Culos conocidos, a cien años son amigos.
El agraviado, nunca desmemoriado.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Interés, cuánto vales.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Gato enratado no quiere pescado.