A una cebolla ni siquiera el perro la huele.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Al que nace barrigón, es inútil que lo fajen.
La ocasión asirla por el guedejón.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
Descuelga al ahorcado y por él serás colgado.
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
De casta le viene al galgo.
La hebra de Marimoco, cosió siete camisas y le sobró un poco.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Meter aguja y sacar reja.
Al gorrino y al melón, calor.
Dale suficiente cuerda y se ahorcará el mismo.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
A manos frías, corazón ardiente.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
Idealista de la intriga, que piensan con la barriga.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Aún está la pelota en el tejado.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
Al viejo pelele, todo le duele.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
La mano que no puedes morder, bésala.
Detrás de los picos van los chicos.
Junta de cuatro, junta del diablo.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
Primero, pensar y después, hablar.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.