Entendido y anotado.
Árbol que no arraiga no crece.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Donde no hay, pon y encontrarás.
Quien nada guardó, nada encontró.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Anda despacio si quieres llegar lejos.
El pimiento pequeño es más picante.
Quien da para recibir no da nada
Es más fácil para una hormiga transportar una montaña que mover a los que mandan.
Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.
Cómprale al productor y comprarás barato y mejor.
La contradicción es la sal del pensamiento
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
La esencia fina en frasco pequeño se vende.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
Toda flor quiere ser fruto.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Si amas algo, déjalo libre. Si regresa es tuyo.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
No hay altanería que no amanece caída.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
Torres más altas cayeron.
Aunque te veas en alto, no te empines, porque es condición de ruines.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Del ahorro viene el logro.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Es más listo que el hambre.
Es tan torcido que hasta los perros lo orinan.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
La impureza, pesa.
Que todo es ilusión menos la muerte.
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Para hacerse especialista, hay que quemarse la vista.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Mujer mayor, es la mejor.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
Dios perdona a quien su culpa llora.