Alabanza propia, mentira clara.
Tiene más carne un huevo frito.
Puerta de villa, puerta de vida.
Primero gatea, después camina.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Mal camino no conduce a buen sitio.
La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
Soñar no cuesta nada.
Chica centella gran fuego engendra.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Echando a perder se aprende.
En la variedad está el gusto.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
No es solo el hombre el que mea a la pared, porque el perro mea también.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
En diciembre, hielos y nieves, si quieres buen año al que viene.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
O te aclimatas, o te aclimueres.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
A hoy lo veo; en mañana, poco creo.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Despacito y buena letra.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
El que no está contra ti, está contigo.
Labranzas de aguja, ni valen más que las de pluma.
Mente pura e intención pura otorgan visión clara, sabiduría y profundidad de comprensión.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
El mejor disfraz, el tiempo te lo dará.
Un asno cargado de oro sube ligero una montaña.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Al pasar el río, vale más la cuerda que el trigo.
Lo que no está firmado, no está amarrado.