Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Nadie se muere un minuto antes.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Hormigas con ala tierra mojada.
El gozo en el pozo.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Palabras sin obras, barato se venden.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Todo laberinto tiene una salida.
Del mirar nace el desear.
Al son que le toquen bailan.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Visitas, pocas y corticas.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
No trepes muy alto, no sea que la caída sea más fuerte.
Caridad con trompeta, no me peta.
Que no se coma el gusano, lo que se hizo para el cristiano.
El mejor tuero para Mayo lo quiero y el mejor costal para San Juan.
No todo es miel sobre hojuelas.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Un médico cura, dos dudan y tres, muerte segura.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
Una obra acabada, otra empezada.
El hombre que permanece en pie hace también el trabajo del hombre sentado
Los hijos son lo que la madre quiere.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Buen oficio es no tener ninguno.
El que quiera pescar peces, tendrá que mojarse.
Dámela morena y graciosa, y no blanca y sosa.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
A hija casada, los yernos a la puerta.
El vulgo no repara en quien es majadero, sino en quien tiene dinero.
A ratón con buen olfato, nunca lo sorprende el gato.
Cuando te sople bien el viento, aprovéchalo.
Botas y gabán encubren mucho mal.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Con vehículos y gentes, debemos ser muy prudentes.