Caminito comenzado, es medio andado.
Jalan más dos tetas que tres carretas.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Pueblo chico infierno grande.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
A la larga, el galgo a la liebre mata.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
Gato con cascabel no caza ratón.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Para quien no sabe a dónde quiere ir, todos los caminos sirven.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Atente al santo y no le reces.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
Leer entre renglones.
A quien espera, su bien llega.
A pájaro muerto, jaula abierta.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Yo no sé bailar, pero me sacan mucho.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
Mentir y comer pescado, requieren mucho cuidado.
Es más larga que la cuaresma.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Después de la resaca viene la pleamar.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Van al mismo mazo.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Mandadme pelear y no me mandéis aconsejar.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Más ordinario que yogurt de yuca.
No ser escaparate de nadie.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Quien cerca halla, cerca calla.
En la vida todo tiene remedio, menos la muerte.
La mujer rogada y la olla reposada.
Jugar bien sus cartas.
Quien hace por común, hace por ningún.
Dios nos coja confesados.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
El que rompe, paga.
El que quiera la fruta tendrá que trepar al árbol.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.