Hay que amarrar el tamal.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
Si no es Juan, es Pedro.
Tetas de mujer, tienen mucho poder.
Nunca falta un roto para un descosido.
La suerte está echada.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Zapatero en su banquilla, rey de Castilla.
Bastante tiene que hacer el que estudia para complacer a los tontos.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Donde mores no enamores.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Quien te adula, te traiciona.
El león, no es como lo pintan.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
Dios castiga sin piedra ni palo.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
Tiene que pedirle permiso a un pie para mover el otro.
Con solo honra no se pone olla.
Zorrilla tagarnillera, hácese muerta por asir la presa.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Irse a chitos.
Más se junta pidiendo que dando.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
El abad canta donde yanta.
El que muere en Lunes mal empieza la semana.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Olivo, oliva y aceituno, todo es uno.
Hay que saber nadar y guardar la ropa.
Quien dice la verdad, cobra odio.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Cuando al palomo veas en el agua, coge las botas y el paraguas.
Todo en la vida tiene su medida.
Señor por señor, el padre es el mejor.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.