A la que sabes mueras, y sabía hacer saetas.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Bueno es pan duro, cuando es seguro.
El mejor espejo es un ojo amigo.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
A la que te criaste, te quedaste.
Llámame gorrión y échame trigo.
Aterriza que no hay tocón.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
Buenas serian las cuchilladas si no fuese por las puntadas.
Ocasión llegada presto agárrala.
El que se casa, por todo pasa.
A falta de vaca, buenos son pollos con tocino.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Sal derramada, quimera armada.
Este batea y corre para tercera.
Nadie bien ha valorado, lo que nada le ha costado.
Te conozco, pajarito.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Por los ojos entran los antojos.
El que persevera triunfa.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Zumo de limón, zumo de bendición.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
No existe culo honrado solo existe culo mal trabajado.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Cama de novios no la tienen todos.
Lo que ha de ser, va siendo.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Poco se gana hilando pero menos mirando.