Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
No vayas a buscar al médico cuando el paciente ya esté muerto.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
Pecado callado, medio perdonado.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Al villano dale el pie y se tomará la mano.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Más ordinario que una monja en guayos.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
La fe mueve montañas.
Hay que dar para recibir.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Calumnia, que algo queda.
Por San Pedro, saca el ajo y planta el puerro.
Compuesta, no hay mujer fea.
Comer de su propio cocinado.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Peso y medida quitan al hombre fatiga.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Al que dice la verdad le ahorcan.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
El oficio hace maestro.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Machacando y más machacando se hace el gazpacho.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
Lo que no conviene no viene.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
El que camina en terreno plano, jamas tropieza.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
Írsele a uno el santo al cielo.
Donde no hay mujer, hay que buscarla, y donde la hay, matarla.
Querer sanar es media salud.
Al que quiera saber, mentiras a él.
Alegría, belleza cría.
Hembra cobarde se casa mal y tarde.