La cuestión no es llegar, sino quedarse.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
Malo es cojear delante de un cojo.
No todo lo que pendula cae
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Si vas a morir, muere llenito.
El mosquito de uno es el camello de otro.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Dulce y vino, borracho fino.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
Quien lee y escribe no pide pan.
El pescado en Mayo, a quien te lo pida dáselo.
Las palmas son más altas y los burros comen de ellas.
Como suena a copla, tu me la soplas.
De cerro a cerro una cañada, y de cero a cero no va nada.
Hasta el árbol más grande, se alimenta de lo que tiene abajo.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. (Respuesta ante el Senado español de Camilo Jose Cela cuando el presidente del Senado le reprochaba que estaba dormido).
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Vive como un caballero, y moriras como un señor.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Un protector es como un manto.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
A los tontos no les dura el dinero.
Hija que casas, casa que abrasa.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
El que paga la primera ronda, se ahorra la cuenta de la cena.
A barco viejo, bordingas nuevas.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
Cría fama y échate en la cama.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Al que feo ama, bonita le parece.
Al ingrato con la punta del zapato.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
Cada maestrito tiene su librito.
Al buen sordo, pedo gordo.
Bailarines en cojos paran.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
La mentira y la torta, debe ser gorda.