Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
La mula y la mujer son malos de conocer.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
Todos los caminos conducen a roma.
Buena estatura es media hermosura.
Un pie calzado y otro descalzo
El vino con el amigo.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Quien come aprisa, come mal.
El gallo donde canta come.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Bonitas palabras al más listo engañan.
No te alabes antes de que acabes.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Perro ladrador, poco mordedor.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
No soy baúl de nadie.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Adonde no te llaman, no vayas.
El que se fue a León perdio su sillón.
No se hablar, y me mandas predicar.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Quien no se arriesga no cruza el río
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Ignora al ignorante.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
El pecado te acusa.
Hay que poner tierra de por medio.
Pan con sudor, sabe mejor.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
A la mesa me senté, y aunque no comí, escoté.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
¿Quién con una luz se pierde?
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Al malo, lo mejora el palo.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.