Quien monta un tigre corre el riesgo de no poderse bajar nunca.
Los cuernos y las canas no salen por la vejez.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
Estar armado hasta los dientes
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
De aquí a cien años, todos calvos.
A palabras necias, bofetones.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Por San Antón, la gallina pon.
Más tarde, los cuernos serán increíblemente especiales.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
Donde hay gallo, no canta gallina.
El duro del casado vale dos cincuenta.
Hormigas con ala tierra mojada.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Tiene la cola pateada.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
A ave de paso, cañazo.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
Y vuelta la burra al trigo.
Que no te den gato, por liebre.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Más cagado que palo de gallinero.
Al que nace barrigón, aunque lo fajen de niño.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
Putas y tuertos todos somos vueltos.
Hombre osado, bien afortunado.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
El que fía, salió a cobrar.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Los perros que se pelean contra ellos, se unen contra los lobos.
Buscarle cinco pies al gato.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Con putas y bretones pocas razones.