Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Cuidado, que antes de ser cura fui monaguillo.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Cómicos y abogados, lo mismo hacen de moros que de cristianos.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Vuélvase lo suyo a su dueño, y tendrás buen sueño.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
El barco de las promesas ya zarpó.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
Quien escucha, su mal oye.
Cada pájaro lance su canto.
Bien barato estaría el pan, si no lo comiera el holgazán.
En la variedad está el gusto.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Enfermo que come y caga no tiene nada
Eso es meterse en camisa de once varas.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
La actividad es la mercancía más conveniente
Febrero, rato malo y rato bueno.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Se hace pesado el muerto cuando siente que lo cargan.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
De nada sirve lo ganado, si no está bien empleado.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
A largos días, largos trabajos.
O la bebes o la derramas.
El que la deba, que la pague.
A tres de pelea, enséñales la suela.
Quien sabe, sabe.
La suerte de la fea, la bella la desea.
A tal casa, tal aldaba.
Al amor lo pintan ciego y con alas, ciego para no ver los obstáculos, con alas para salvarlos.
Más vale hasta el tobillo que hasta el colodrillo.
No puedes impedir que las aves de la tristeza vuelen hacia ti, pero puedes impedir que aniden en tus cabellos.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
El mundo está vuelto al revés
Más groso que el Guelpa.