Aquí, lo único que importa es el cash.
Belleza y dinero, primero lo postrero.
El que coge la verbena en la noche de San Juan, no le picará culebra ni bicho que le haga mal.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
Por San Lucas, a Alcalá putas.
Cada uno con su humo.
Cuando el viejo no puede beber, la fosa le pueden hacer.
Cada gorrión tiene su corazón.
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
Nació como la auyama, con la flor en el culo.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Más quiero huevos hoy que mañana pollos.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
No hay tonto para su provecho.
A carne mala, buena salsa.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Cuando no se puede segar, se espiga.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Dinero llama a dinero.
Mucho preito hace mendigo.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
Donde dije digo, digo Diego.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
No gastés pólvora en chimancos.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
A grandes cautelas, otras mayores.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
Hijo malo, más vale doliente que sano.