Beberás y vivirás.
Poco se gana hilando pero menos mirando.
En vender y comprar, no hay amistad.
Cuanto más tienes, más quieres.
Lo que no cuesta no vale.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
A un asno, bastale una albarda.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
A cama chica, echarse en medio.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
De cualquier maya sale un ratón.
Burgáles, mala res.
Tiene más dientes que una pelea de perros
El gozo en el pozo.
Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
Bailar con la más fea.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
El borriquito delante, para que no se espante.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
El que da, recibe.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Cuanto más sepas mejor suerte tendrás.
Cada burro apechuga con su carga.
El que paga mal, paga dos veces.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos. Proverbios 3:7-8
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Las cosas lo que parecen.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Pescador que pesca un pez, pescador es.
Si vives alegre, rico eres.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Como suena a copla, tu me la soplas.
Cuando masques, no chasques.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
No des por el pito, más de lo que el pito vale.
Menos correr y más hacer.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.