Gana al que te quiere mal, y tendrás un amigo más.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
A quien has de acallar, has de halagar.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Primero gatea, después camina.
Con una rueda, no anda una carreta.
Todo tiene un fin.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Cada gusto cuesta un susto.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Juegan los burros y pagan los arrieros.
A palabras necias, bofetones.
La familia pequeña, vive mejor.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
El temor modifica tu conducta.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Cuentas claras, amistades largas.
El dinero no compra la felicidad.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Rana en el fondo del pozo.
A gran prisa, gran vagar.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Come y bebe, que la vida es breve.
Saber si pisa culebra o si pisa bejuco.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
A la fortuna, por los cuernos.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
En casa pobre no hay mujer buena.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Quien se quemare, que sople.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.