Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
No quieras comer perdiz antes de matarla.
Bebe por calabaza y no te pondrán tacha.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Más vale aprovechar que tirar.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
El que araña y muerde, poco puede.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Donde hay duda hay libertad.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
El buen labrador en el camino, no en el casino.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
El duro del casado vale dos cincuenta.
No hay que conejear sin perros.
Mata, que Dios perdona.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
Serio como perro en bote.
Habla directamente al corazón.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
El que camina, no estorba.
Si ofendes serás ofendido
Labrador que siembra a la vera, Ventura será si el pan a la troje llega.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Con meros consejos, no se va muy lejos.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
El corazón es un guía que los pies siguen
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Según es el dinero, es el meneo.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
A la cama no te irás sin saber algo más.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
Ni para carga ni para silla.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
Amigos pobres, amigos olvidados