Boca ancha, corazón estrecho.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Las arrugas son la tumba del amor
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
El trabajo es la ley y a todos agita.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
Boca de miel y manos de hiel.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Redondear la arepa.
Le pide permiso a un pie antes de mover el otro.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Deja al menos un huevo en el nido
Mal ojo se le ve al tuerto.
El que va para viejo va para pendejo.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Picha española no mea sola.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
El qu'es comedido, come de lo qu'está escondido.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
Amor viejo, pena pero no muere.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Una en el papo y otra en el saco.
Es mejor volverse atrás que perderse en el camino.
No gastes pólvora en gallinazos.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
La buena cena, temprano suena.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Donde hay obras, hay sobras.
Reducimos nuestras necesidades haciendo menores nuestro deseos.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Por la barriga y la ubre, la que es vaca se descubre.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
No oigo, soy de palo.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.