Faldas largas, algo ocultan.
Callar como puta tuerta.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
La buena vida no quiere prisas.
Cabeza loca no quiere toca.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Se supone que es una virgen; en resumen, todo va bien.
El que asno nace, asno se queda.
A jugar y perder, pagar y callar.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
Año de heladas, año de parvas.
No hay nada más caro que lo regalado.
Más vale guerra abierta que paz fingida.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
A la hija de tu vecino, límpiale el moco y cásala con tu hijo.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
A golpe de mar, pecho sereno.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
Las obras, con las sobras.
Llevar adarga para viivir vida larga.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Muchos vi morir de hart y Ninguno de flat.
Toda flor quiere ser fruto.
Amor de lejos, felices los cuatro
Achaque el viernes por comer carne.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Una buena bota, el camino acorta.
Campo florido, campo perdido.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Oveja cornuda y vaca barriguda, no la trueques por ninguna.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Bien urde quien bien trama.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.