Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
La letra, con sangre entra.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
Por la panza empieza la danza.
Buena fama es buena cama.
Enamorado y loco, lo uno es lo otro.
Sayo grande, tapa mucho.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
Más honor que honores.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
Dando al diablo el hato y el garabato.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Abril llovedero, llena el granero.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
A la ocasión la pintan calva.
No está muerto, quien pelea.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
A la que te criaste, te quedaste.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Hijo solo, hijo bobo.
Buena ventura solo con otra dura.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
Más se junta pidiendo que dando.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
No hay amor sin dolor.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
A tu marido muéstrale el culo, pero no del todo.
El amor destierra la vergüenza.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Año de endrinas, año de espinas.
Llave puesta, puerta abierta.