El que no tiene con quien, con su mujer se acuesta.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Miren quién habló, que la casa honró.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Amor de niña, agua en cestillla.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
La muerte a nadie perdona.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
A gran calva, gran pedrada.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Campo bien regado, campo preñado.
Estrenar casas y domar potros, otros.
De la vista nace el amor.
Saber uno los bueyes con que ara.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
Remo corto, barca pequeña.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
Casa revuelta, huéspedes espera.
La paz con una porra en la mano es la guerra
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
De padres asientos, hijos taburetes.
De casas y de potros que lo hagan otros.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
O de trabajo o de trabajos muere el abogado.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Casa chica infierno grande.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Bien gobernar y no mucho bailar.
Eso pasa en las mejores familias.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.