Suegra, ni de caramelo.
Burlas que son veras, otro las quiera.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
A buena mujer, poco freno basta.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
Mal de locura, solo la muerte cura.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Amor de amos, agua en cestos.
El buen vino, venta trae consigo.
A la de tres va la vencida.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
La muerte, al pobre no se atreve.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
Hay amores que matan.
La esposa ideal es la que es fiel, pero intenta ser tan bella y amable como si no lo fuese
El mejor suegro, vestido de negro.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
El pan con hartura y el vino con mesura.
No es nada que matan a mi marido.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Leche y vino, veneno fino.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
El buen vino sin ramo se vende.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
El amor es tan fuerte como la muerte.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
No hay nacimiento pobre ni muerte rica.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Alegría amagada, candela apagada.
El llanto sobre el difunto.
El que no tiene con quien, con su mujer se acuesta.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.