No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Agua tardera, agua maicera.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Fruta prohibida, más apetecida.
La ley de Dios no come trampa.
Haz el bien y olvídalo.
Muchas gracias por la flor, ya vendre por la maceta.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Aceptar un don, requiere discreción.
El follo del santo, no hiede tanto.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Dar patadas de burro.
Pelearte, mejor con los parientes que con los vecinos.
Encontré hoy, comeré hoy. Mañana? Bien... Dios es grande.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Pan ajeno, caro cuesta.
Dale con que la abuela fuma.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Agua de mañana y concejo de tarde, no es durable.
Quien no se arriesga no cruza el río
El hambre es una fea bestia
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Donde comen tres, comerán cuatro, añadiendo más en el plato.
El último mono es el que se ahoga.
Ni para carga ni para silla.
El amor es una flor de primavera entre dos personas que se desarrolla en verano y no se marchita en invierno.
Si vives alegre, rico eres.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
En Junio hoz en puño.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Asno con hambre, cardos come.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
Borrón de escribano no es sin engaño.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Haceos miel y comeos han las moscas.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.