Bien y pronto, solo lo intenta algún tonto.
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
A la fuerza ahorcan.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
Pronto y bien no hay quien.
Amores de lejos no son parejos.
Los reyes tienen los brazos largos.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
Buey que no esté en el mercado, no es vendido ni comprado.
Alcalá de Henares, donde tres cosas son dos pares.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
Donde pone el ojo, pone la bala.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
Hay tres cosas que se tienen que hacer en la vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Guerra y racimo comenzados, no son dejados.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
De una espina, nace una rosa.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Cuanto se deja de dormir, tanto se acrecienta en vivir.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
La salud no está en el plato, sino en el zapato.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
Los perros que se pelean contra ellos, se unen contra los lobos.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
Amar sin padecer, no puede ser.