Divide y vencerás.
Sustos y disgustos matan a muchos.
Querer es poder.
Qué bonito es ver llover y no mojarse.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Casa de esquina, ni la compres ni la vivas.
Ama y guarda.
Cabañes y Santibañez, Pinillos y Terradillos, se juntan los cuatro pueblos y no juntan un cuartillo.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
Chico hoyo hace el que se muere apenas nace.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
No hay año sin desengaño.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
A buen santo te encomiendas.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
El que duerme con niños amanece mojado.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Irse por los cerros de Úbeda.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Cuando en Mayo hay lodo, no se pierde todo.
La noche para pensar, el día para obrar.
Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
El amor vive en presencia y muere en ausencia.
Esto parece el coño de la Bernarda.
El pan es freno del vino.
Van al mismo mazo.
A gana de comer, no hay mal pan.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Bebiendo con la bota, aunque bebas mucho, no se nota.
Comer de su propio cocinado.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Quien no canea, calvea.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Dichoso el mes que entra con Todos los Santos y sale por San Andrés.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Quien te adula, te traiciona.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
Con buena polla bien se jode.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.