Vieja que baila, mucho polvo levanta.
Componte para el marido y no para el amigo.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
O la bebes o la derramas.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
Baila Antón según le hacen el son.
Casa hecha y mujer por hacer.
Ni cenamos ni se muere padre.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Quien bien ata, bien desata.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
Casa labrada y viña heredada.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Mujer Besada mujer ganada.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Dar una de cal y otra de arena.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Una palabra deja caer una casa.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Ni se muere el padre ni cenamos.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
A la que bien baila, con poco son le basta.
Al son que te tañan, a ése baila.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
Esta vida es un fandango, y el que no la baila es chango.
Intimidades, solo en las mocedades.
A la mal casada, miradla a la cara.
El ceremonial es el humo de la amistad
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Lo bailado nadie me lo quita.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.