La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
De casa del abad, comer y llevar.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
La culpa nació soltera, y nadie con ella se quiere casar.
Bebe y ata la bota.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
Alegría, belleza cría.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Juego y bebida, casa perdida.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Con dinero baila el perro.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Más vale bien amigada que mal casada.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Amor y vino, sin desatino.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Vida bien concertada, vida holgada.
Quien todo lo pensó nunca se caso.
La vida es la novia de la muerte.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
Casa de muchos, casa de sucios.
Yantar sin vino, convite canino.
Carne a carne, amor se hace.
Más aburrido que bailar con su hermana.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
A palabras necias, bofetones.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Marido rico y necio no tiene precio.
El amor es ciego, y el matrimonio lo cura.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.