Buenas razones cautivan los corazones.
Por más bonita que sea, también suda, caga y mea.
La cara del santo hace el milagro.
La palabra es playa, el silencio oro.
Una maravilla, con otra se olvida.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Brilla por su ausencia.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
Lo bien hecho bien parece.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Boca de miel y manos de hiel.
Una mujer no es lo que vale, es lo que cuesta.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
Moza gallega, nalgas y tetas.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Nobleza obliga.
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
Tienes más cara que un saco perras.
La morena, de azul llena.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Viste a la escoba y parecerá señora.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Puta primaveral, alcahueta otoñal y beata invernal.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
A cualquier cosa llaman rosa.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Más fea que una patada en la canilla.
Puta y fea, poco putea.
Mujer enferma, mujer eterna.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
En el medio está la virtud.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
Bebo poco, más quierolo bueno.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
Necesitado te veas.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
Aceite y vino, bálsamo divino.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Espéjate para que veas cómo eres.