De sabios es cambiar de parecer.
Pedir peras al olmo.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Amor viejo, pena pero no muere.
Los celos son el amor propio de la carne
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
El amor hace salir alas
El amor, de necios hace discretos.
Como la espada, así la vaina.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Olivo, oliva y aceituno, todo es uno.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Haz buen barbecho y verás pronto el provecho.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
No hay cosa tan buena como la salud, ni tan mala como el ataúd.
La experiencia es a veces dolencia.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
Con solo honra no se pone olla.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
No hay amor sin dolor.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
O faja o caja.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
La esperanza es lo último que se pierde.
Oveja de todos, cómenla lobos.
A la fuerza no es cariño.
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.
Mujer de treinta y sin Nene, no sabe que lo tiene.
La obligación es primero que la devoción.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
Dígale a x que me mande un poquito de teneteallá.
Pan no mío, me quita el hastío.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Lo que ha de ser, va siendo.
Despacio, que llevo prisa.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
No hay mejor remiendo que el de la misma tela.
Amores y dolores quitan el sueño.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Los defectos son muchos cuando el amor es poco.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.