Acostarse temprano y levantarse temprano hacen al hombre saludable, rico y sabio.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Nada se nos parece tanto como nuestras fantasías
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Veinte años puta y uno soltera, tan buena soy como cualquiera.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
Hasta el mejor peluquero, te puede rayar el cuero.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Si familia quieres ser por parte de la mujer.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Hacer agua los dientes.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
La obra alaba el maestro.
A buen bocado, buen grito.
Carne a carne, amor se hace.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Ojo por ojo, diente por diente.
Un muerto abre los ojos al vivo.
El amor hace iguales a los que no lo son.
La sabiduría inútil solo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
Más vale estar solo que mal acompañado.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
La vida no vale nada, pero nada vale tanto como la vida.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
Donde no hay regla se pone ella.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
Más vale tender la mano que el cuello.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
No hay alegría sin aflicción.
Casa convidada, pobre y denostada.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
Sueña lo que quieras soñar, ve donde quieras ir, sé lo que quieras ser.
Aquí no hay más cera que la que arde.