El amor todo lo vence.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
Barájamela más despacio.
A ruin, ruin y medio.
Iglesia, o mar, o casa real.
De la esperanza vive el cautivo.
Tiene más vida que un gato.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
Se goza más amando que siendo amado
El buen cirujano. opera temprano.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
Más vale oler a asno que a muerto.
Casa de mantener, castillo de defender.
Está como padre, que le llevan la hija.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Con peso y medida, bien se sobrelleva la vida.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Ocurre en las mejores familias.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
El que necesita, te visita.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
A diente cogen la liebre.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Barba de tres colores no la tienen sino traidores.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
La fuerza vence, la razón convence.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
A Dios, llamaron tú.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Variante: Es la misma gata, pero revolcada.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
A cazuela chica, cucharadica.
A burra vieja, albarda nueva.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
La zorra muda de pelo, pero de costumbre no.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Caballo que alcanza, pasar querría.