Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Plata de cura, ni luce ni dura.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
La blancura de la nieve hace al cisne negro.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Donde hay gana, hay maña.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Más obrar que hablar.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Alabanza propia es vituperio.
Quien salud no tiene, de todo bien carece.
Siete virtudes tiene la sopa, es económica, el hambre quita, sed da poca, hace dormir, digerir, nunca enfada y pone la cara colorada.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
No hay buena salud donde no entra buena luz.
Agua beba quien vino no tenga.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
El que busca, encuentra.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
La curiosidad anda en busca de novedad.
La felicidad no es cosa de risa
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
Al son que te tañan, a ése baila.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
Te quiero Andrés, por el interés.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Hablar en plata blanca.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
La unión hace fuerza.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
A cada puerta, su dueña.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.