Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Me importa un bledo.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
La mujer y la cartera, cuanto más pequeña más fea.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
La alegría es el remedio universal de todo mal
Cada raposa mira por su cola.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
El mundo y sus atractivos, son botín de los más vivos.
Peores nalgas tiene mi suegra.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Del ahorro viene la posesión.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Pintada en los WC.
A buena barbechera, mejor sementera.
Hebra larga, costurera corta.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Ligera de cascos.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Ni la humildad de los pescadores ni el cinismo de los mercaderes empañaran la pureza de las perlas.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
Planta y cría y tendrás alegría.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
Para bien morir, bien vivir.
O la bebes o la derramas.
La calidad de la tela, ya una hilacha la revela.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Amor comprado, dale por vendido.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
La alegría da miedo
Dar es corazón, pedir es dolor
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
La luz de alante es la que alumbra.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Como es la madre, así es la hija.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Alhaja que tiene boca, ninguno la toca.