Boca de fraile, solo al pedir la abre.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Debo, no niego; pago, no tengo.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Madre dispuesta, hija vaga.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
Querer es poder.
Asno de dos, válgale Dios.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Dios acude siempre.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Busca una agujita en un pajar, y verás como te va.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Averiguelo, Vargas.
Dar la última mano.
Tal para cual.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Mucho ojo, que la vista erro.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Llave puesta, puerta abierta.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Le dan la mano, y se coge el codo.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
El que venga atrás que arree.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
A feria vayas que más valgas.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Volver a inventar la rueda.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.