Ligera de cascos.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Haz barato y venderás por cuatro.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
La mayor ventura, menos dura.
La buena obra, ella misma se loa.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Casa de Dios, casa de tos.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
La respuesta correcta es la C. (Ante un examen y cuando no tienes ni idea de la cuestión, al libre albedrio).
Sal a la puerta y dila puta tuerta.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Si un árbol cae, plantas otro.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Llegar a la capada.
Más largo que un día sin pan.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
A buenas horas, mangas verdes
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Trae contigo, y comerás conmigo.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
Todo en la vida tiene su medida.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
Despedida de borrachos.
No te digo que te vayas, pero ahí tienes la puerta.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
Quien prestó, perdió.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
Quien va sin apuro, camina seguro.
Unos por otros, la casa sin barrer.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Hombre harto, no es comilón.
Coloca a tu burro junto a otros burros y aprenderá a rebuznar.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Llena o vacía, menos la quiero tuya que mía.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.