El oficio de aguador se aprende al primer viaje.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
El que paga por anticipado no conseguirá un trabajo bien hecho.
Antes de salir de casa, mea y átate las calzas.
No estreches la mano del hombre villano.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
Costal vacío mal se tiene y costal lleno mal se dobla.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción
Loquillo y los Trogloditas.
En septiembre cosecha y no siembres.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Por una oreja entra y por otra sale.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
Galga salida, a liebre parida.
Los vicios no necesitan maestro.
Los curas y taberneros son de la misma opinión, cuantos más bautizos hacen, más dinero va al cajón.
Honor a quien honor merece.
Para hacer la guerra se necesita arroz; para la paz tambien se necesita arroz.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
No te acostumbres a lo que no dure.
Todas las cosas pasan como el viento.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Año tuero, vaca y muerto.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
El ratón que no tiene más que un agujero, presto llega al moridero.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Agua corriente, agua inocente.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Para poner el rejo flojo, hay que meterlo en remojo.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Del monte sale, con que se arde.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
No da un tajo ni en defensa propia.
Peor es la moza de casar que de criar.
Carta echada, no puede ser retirada.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.