A creer se va a la iglesia.
La buena ropa abre todas las puertas.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Costal vacío mal se tiene y costal lleno mal se dobla.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Para que el botón sea cabal, hay que medirle el ojal.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
Calumnia, que algo queda.
Quien lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
Dando y tomando, no cabe engaño.
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
El abismo lleva al abismo
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
El arbolito desde chiquito.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Te voy a dar más cera que la que arde.
Arco iris al mediodía, es que llueve todo el día.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
El llanto sobre el difunto.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
Hacer favores, empollar traidores.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
El juez que toma, presto es tomado.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
De buen caldo, buenas sopas.
Nosotros observamos desde donde estamos parados
Hacerse el sueco.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Quien pregunta, no yerra.
A fuerza de villano, hierro en mano.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
Quien más tiene, menos suelta.