Sobre mojado, llueve.
¡A tomar por culo la bicicleta! (Antes de cumplir los 14 ibas en bici, después te pasabas al Vespino, y con 18, al 600. Era más comodo).
En casa llena presto se guisa la cena.
Una palabra deja caer una casa.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven.
Según es el pájaro así es el nido.
Quien no mira el derrotero, es majadero.
Al espantado, la sombra le basta.
A la mujer brava, la soga larga.
Quien bebe en ayunas, mejor bebería con aceitunas.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Quien se quemare, que sople.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Más mal hay en la aldehuela del que suena.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
La mala hierba, presto crece.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Es como llevar leña para el monte.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Bailo bien, y echáisme del corro.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
O errar o quitar el banco.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
En casa llena el loco no se apena.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
De perdidas al río.
El juez injusto, colgado de un saúco.
Cuando agua venga antes que viento, prepara el aparejo a tiempo.
Si os duele la cabeza, untáos la rabadilla con manteca.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Ganado suelto bien retoza.
Ancho de espaldas y estrecho de culo, maricón seguro.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Madre, si usted no me casa, con el culo tiro mi casa.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
El que trabaja en el río, es trabajo "perdío".
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Pelean los toros, y mal para las ramas.