La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Albañil chapucero tapa en falso el agujero.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
Las piedras rodando se encuentran.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
El ruin buey, holgando se descuerna.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Abad y ballestero, mal para los moros.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Después del gusto, que venga el susto.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Al bobo, múdale el juego.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
Laguna que no tiene desagüe, tiene resumidero.
El que paga la primera ronda, se ahorra la cuenta de la cena.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Pan tierno, casa con empeño.
Más vale agua del cielo que todo el riego.
Viento del solano, agua en la mano.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Hierba segada, buen sol espera.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
A cama pequeña, échate en medio.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Dijo la sartén a la caldera: "Quítate allá culinegra.".
No jales que descobijas.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Sale más caro el candil que la vela.
Relámpago al oriente, agua al día siguiente.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Al barrigón, no le vale faja.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Donde hay hambre, las tripas cantan.