Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
Casa oscura, candela cuesta.
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
Quien desprecia, comprar quiere.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
Castillos muy fuertes vienen al suelo de repente.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
En llegando la Ascensión, ni merluza ni salmón.
Gran calma, señal de agua.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Puso pies en polvorosa.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Come, que de lo yuyo comes.
A camino largo, paso corto.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Del ahorro viene el logro.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
A la larga, lo más dulce amarga.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
Dios acude siempre.
No hay zurdo bueno.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Pan casero, de ese quiero.
No tires piedras sobre tu tejado.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Zanahorias, no; cosas que unten la barba quiero yo.
A la par es negar y tarde dar.
Abogacía que no zorrocía.
No se debe escupir al cielo.
Fruto vedado el más deseado.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
El que temprano se levanta, cualquier bulto lo espanta.
Del cuero sale la correa.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Comer a dos carrillos, como monja boba.