Mas vale quedar hoy con gana, que estar enfermo mañana.
Es más entrador que una pulga.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Cuando vuela bajo, tiempo frío anuncia el grajo.
La muerte todas las medidas vierte.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
Dame gordura, darte he hermosura.
Igual con igual va bien cada cual.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
El perezoso siempre es menesteroso.
A chica boca, chica sopa.
Año tuero, vaca y muerto.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Ladrillo sobre ladrillo se construye una casa.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Carta echada, no puede ser retirada.
Es más puntual que un ingles.
Para cerdos, buenas son bellotas.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Poco se gana hilando pero menos mirando.
Galga salida, a liebre parida.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
A todo coche, le llega su sábado.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Jurar como carretero.
El ojo es más grande que la barriga.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Yo solo lo hago en mi moto.
Cabra manca, a otra daña.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Dibujar una serpiente añadiéndole patas.
Con buena polla bien se jode.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Peor que pulga en la oreja
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.