Ladran, pues cabalgo.
Con el tiempo todo se sabe, y con el tiempo todo se olvida y se deshace.
Como el espigar es el allegar.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
No hay que ser caballo para saber de carreras.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
El ignorante es poco tolerante.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
En la escuela, la cárcel, o la guerra se conocen los amigos.
Lee antes de firmar y cuenta antes de guardar.
Abrojos, abren ojos.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Come leite e bebe viño, e de vello serás mociño. Come leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
Hacer buenas (o malas) migas.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Empezar con buen pie.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
Necio que calla por sabio que pasa.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Chupar de la teta.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Hacer de un camino, dos mandados.
Decir, me pesó; callar, no.
Juicios tengas, y los ganes.
Más enseña la necesidad que diez años de universidad.
Quien no arrisca, no aprisca.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Ir de trapillo.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Los vicios no necesitan maestro.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.