El que paga y goza, empata y hasta gana.
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
El que de nada sabe, de todo se unta.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
Renegad de viejo que no adivina.
Escucha en el silencio y serás sabio.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
Ir a derecha o izquierda es facil, ganar o ser vencido es facil también, pero no ganar ni ser vencido es muy difícil.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Bien gobernar y no mucho bailar.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Ver y no tocar, se llama respetar.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Donde hay gana, hay maña.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Remienda paño y pasarás año.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Jugarse hasta la camisa.
Jugar bien sus cartas.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
El que es sabio nunca enceguece.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Amar a todos, confiar en nadie.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Cada uno es maestro en su oficio.
Estás trabajando para el inglés.
Bautizar es dar nombre, menos al vino que se lo quita.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
El que callar no puede, hablar no sabe.
Maestro de atar escobas.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Llegar a ser, ascendiendo, es mejor que nacer siendo.
Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Jugar a dos barajas.
¿Mirón y errarla?.
El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.
El último en saberlo es siempre el interesado.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.