También de alegría se puede morir
Febrero, rato malo y rato bueno.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
Hijo de gata, ratones mata.
Obra hecha, dinero espera.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Dar al olvido.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Palabras de santo, uñas de gato.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Si tras la belleza no encuentras una mente sabia, considérala como la de un animal
Querer y no querer, no está en un ser.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Papel, testigo fiel.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Padre diestro, el mejor maestro.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Perro muerto, ni muerde ni ladra.
Buscando un amigo mi vida pasé; me muero de viejo y no lo encontré.
A chico pié, gran zapato.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Buena vida, arrugas tiene.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Mata, que Dios perdona.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
El yerro encelado, medio perdonado.
El cobarde vive, el valiente muere.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Si no puede edificar una casa, construye un corazón.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Burro amarrado, leña segura.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
El hombre apercibido medio combatido.
El nosotros anula el yo.